Descripción
1. Uso de determinantes para precisar sustantivos
El texto emplea una variedad de determinantes que aportan especificidad, cantidad y posesión a los sustantivos:
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Determinantes definidos: “el cuento”, “los otros cuentos”, “las hadas”, “los niños del mundo”, que sitúan entidades ya conocidas o identificables dentro del universo narrativo.
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Determinantes indefinidos: “un cuento”, “algún dragón”, que introducen nuevas entidades aún no delimitadas.
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Cuantificadores: “siete enanos”, “otros cuentos”, “muchos cuentos chinos”, que añaden información de cantidad o diversidad.
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Determinantes posesivos: “nuestro cuento”, “su casa”, que ayudan a construir relaciones de pertenencia entre personajes y elementos del relato.
Estos determinantes no solo acompañan a los sustantivos, sino que contribuyen activamente a organizar la información narrativa, distinguiendo entre lo conocido, lo nuevo, lo general y lo específico.
2. Uso de sustantivos para nombrar a los participantes de la temática
El texto está poblado de sustantivos que representan los elementos típicos del universo fantástico (hadas, duendes, brujas, dragones, enanos) y de participantes clave de la acción narrativa:
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“cuento” aparece como protagonista, tratado como entidad animada con deseos, emociones y acciones.
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“niños” son los agentes transformadores del relato: los que reconocen el vacío y lo llenan con imaginación.
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“dibujos”, “luciérnagas”, “marcianos”, “ratón” son incorporaciones al relato que reflejan lo que los niños aportan al cuento vacío.
El uso reiterado y variado de sustantivos refuerza el eje temático de la creación colectiva de mundos narrativos, y convierte lo abstracto (un cuento vacío) en una entidad concreta que puede ser modificada por la participación activa de los lectores.





