El cuento vacío (Rocío Sanz)

Un cuento se siente vacío porque no tiene personajes ni aventuras. Recorre distintos mundos buscando elementos narrativos, hasta que son los niños quienes lo llenan con creatividad y juego.

Descripción

1. Uso de determinantes para precisar sustantivos

El texto emplea una variedad de determinantes que aportan especificidad, cantidad y posesión a los sustantivos:

  • Determinantes definidos: “el cuento”, “los otros cuentos”, “las hadas”, “los niños del mundo”, que sitúan entidades ya conocidas o identificables dentro del universo narrativo.

  • Determinantes indefinidos: “un cuento”, “algún dragón”, que introducen nuevas entidades aún no delimitadas.

  • Cuantificadores: “siete enanos”, “otros cuentos”, “muchos cuentos chinos”, que añaden información de cantidad o diversidad.

  • Determinantes posesivos: “nuestro cuento”, “su casa”, que ayudan a construir relaciones de pertenencia entre personajes y elementos del relato.

Estos determinantes no solo acompañan a los sustantivos, sino que contribuyen activamente a organizar la información narrativa, distinguiendo entre lo conocido, lo nuevo, lo general y lo específico.

2. Uso de sustantivos para nombrar a los participantes de la temática

El texto está poblado de sustantivos que representan los elementos típicos del universo fantástico (hadas, duendes, brujas, dragones, enanos) y de participantes clave de la acción narrativa:

  • “cuento” aparece como protagonista, tratado como entidad animada con deseos, emociones y acciones.

  • “niños” son los agentes transformadores del relato: los que reconocen el vacío y lo llenan con imaginación.

  • “dibujos”, “luciérnagas”, “marcianos”, “ratón” son incorporaciones al relato que reflejan lo que los niños aportan al cuento vacío.

El uso reiterado y variado de sustantivos refuerza el eje temático de la creación colectiva de mundos narrativos, y convierte lo abstracto (un cuento vacío) en una entidad concreta que puede ser modificada por la participación activa de los lectores.