«Cigarros en la arena» (El Mercurio)

Una niña de 12 años denuncia la presencia de cigarros en la arena de la playa y pide, mediante una carta, que las personas adultas dejen de fumar allí para que los niños puedan jugar sin exponerse a esos residuos.

Descripción

Uso de la primera persona para construir experiencia y voz colectiva
El texto inicia con el uso de la primera persona singular (“tengo 12 años”, “me molesta mucho”, “pensé en escribir”), lo que ancla la carta en una experiencia personal y legítima, desde la perspectiva de una niña. Este uso genera cercanía y credibilidad, al relatar un episodio vivido directamente por la autora.

Hacia el final, se introduce la primera persona del plural (“los niños podamos jugar”), lo que permite ampliar esa vivencia individual hacia una voz colectiva infantil, posicionando a la hablante como portavoz de un grupo más amplio. Esta alternancia de pronombres no solo refuerza el reclamo, sino que visibiliza el punto de vista de los niños, muchas veces excluido en discursos públicos.